La manera de acceder a la API es básicamente una URL (es decir, como la dirección que ponemos en el navegador cuando queremos acceder a una página web), aunque un poco especial. En la URL indicaremos el programa en concreto al programa que queremos acceder, es decir, siguiendo con el ejemplo, tendremos que indicar que queremos acceder al conjugador verbal. Pero para que el programa funcione necesitamos darle algunos datos de entrada. En el caso del conjugador verbal, tendremos que proporcionarle un infinitivo para que lo conjugue. Estos datos de entrada que debemos proporcionar al programa se llaman parámetros y también irán incluidos en la URL (más adelante veremos cómo). Es decir, en el caso del conjugador verbal, el parámetro a introducir será un infinitivo.

Así que tenemos que para poder llamar a una API necesitamos:

– La URL para acceder al programa en concreto.

– Los parámetros necesarios (que variarán según el programa al que accedamos).

Sólo con estos datos, podríamos acceder ya a muchas APIs. Sin embargo, habitualmente es necesaria alguna información más. La mayoría de APIs exigen que el usuario que llame a la API tenga una autorización del propietario de la API. Es decir, el programador que pone su API disponible querrá que las personas que vayan a conectarse a su programa se den de alta con algún sistema. De esta manera, el dueño de la API podrá controlar cuánta gente hay utilizando su API, y además podrá limitar el número de veces (al minuto, al día, al mes) que un usuario concreto usa la API. Esto es útil en dos aspectos. Para empezar, el propietario de la API evita que su API muera de éxito porque reciba tantas solicitudes que sea incapaz de gestionarlas todas a la vez y no funcione. Por otro lado, si el dueño de la API quiere comercializarla, pondrá tarifas según el número de consultas que un usuario concreto haga a la API, y por lo tanto, necesitará tener identificado a cada usuario para saber cuántas veces usa la API y así poder cobrarle.

Por lo tanto, para poder usar la mayor parte de las APIs hará falta un código de identificación que el dueño de la API suministra al usuario. Cuando accedamos a la API, tendremos que proporcionar este código (además de la URL y los parámetros requeridos) para que el propietario de la API nos reconozca y nos permita consultarla.

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